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lunes, 30 de mayo de 2016

como domesticar atus papis

Tus papás ¿son normales? Mi papá, a pesar de su nombre, es tan pero tan normal que llega a ser raro. Todos los papás esconden secretos. Para domesticarlos hay que descubrir por qué les da tanta vergüenza algunas cosas y entenderlas.

Convivencia, paz y ciudadanía.

Valores

Respeto.

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Desde 8 años

Caperucita RojaHabía una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.
    Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
    Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
    De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.
- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
    Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
    Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
    El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.
    La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
    Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
    El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.
    Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.     
    En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.
FIN

Caballero carmelo

Empieza con el retorno a la casa de Roberto, el hermano mayor. El viajero volvería al lar paterno luego de largas aventuras en otros pueblos cargado de regalos, desempacó las maletas y entregó las ofrendas a los suyos.

Un hermoso gallo de casta destacaba entre los presentes.
Luego de tres años de vivir amorosamente con la familia, una tarde llego a la terrible noticia para el noble Carmelo, el padre de Roberto, había aceptado un desafió con el Ajiseco, otro afamado gallo de la zona.

El Carmelo en aquellos tres años, había envejecido y perdido el reflejo de sus días juveniles, nada podría detener el mortal combate.

Los niños de la casa, encariñados con el airoso gallo, contemplaban mudos y entristecidos los preparativos para el siniestro día.

Llego un preparador y le pusieron navajas y entrenaron al Carmelo, la hora de la agonía se acercaba.

Las apuestas se sucedían vertiginosamente, el favoritismo recaía en el vertiginoso Ajiseco quien se suponía infinitamente superior al viejo campeón.

Los primeros embates fueron parejos, pero lentamente el Ajiseco iba ganando terreno, la sangre corría impetuosamente por la pierna del Carmelo, las apuestas crecían a favor del Ajiseco, todo hacia prever que el Carmelo estaba perdido.

Siguieron las alternativas de la feroz pelea y cuando todos críen que el Ajiseco daría muerte al antiguo gladiador pues el Carmelo había rodado al piso casi sin aliento.

Renació el espíritu del guerrero, el noble gallo de pelea acordándose de sus viejos tiempos atacó furiosamente jugando el todo por el todo, el Ajiseco rodó por tierra y ante el asombro de los espectadores enterró el pico.

Todos felicitaron al dueño del campeón, el triunfador Carmelo caía desfalleciente luego de su heroica Victoria, los niños de la casa, corrieron a socorrer a su mascota echándole aguardiente bajo las alas.

El noble Carmelo estuvo agonizando durante dos días, ya no podía comer ni beber.
Una tarde se acerco a la ventana contemplo el crepúsculo, agitó las alas y se entregó a los brazos de la muerte.

La casa estuvo llena de tristeza, la melancolía lo inundó todo.
Había partido para siempre el amigo de la niñez y el honor y orgullo de los gallos de casta del Valle del Caucato.

lunes, 23 de mayo de 2016

obra la lengua y la palabra


Portada de «La lengua y la palabra».

La lengua y la palabra. Trescientos años de historia es el catálogo de la exposición conmemorativa del tricentenario de la corporación, que se exhibió en la Biblioteca Nacional de España (BNE) del 27 de septiembre de 2013 hasta el 26 de enero de 2014, coorganizada por la RAE y Acción Cultural Española (AC/E). La obra cuenta con el patrocinio de la Fundación BBVA.
Como explican los académicos Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron, directores de la obra y comisarios de la exposición, el propósito es que «el lector de este catálogo pueda obtener o rememorar en su caso una visión general, y al tiempo precisa, sobre los hitos más importantes sucedidos en la historia de la lengua y de algunos cambios lingüísticos, así como en los sucesos complejos de estos tres siglos y su reflejo en la institución académica».
A lo largo de casi quinientas páginas, académicos y expertos nacionales e internacionales hacen un repaso a estos trescientos años de la institución, «inserta en la historia y los avatares de la propia historia de España y de los españoles». En treinta capítulos, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Darío Villanueva, Francisco Rodríguez Adrados, José Antonio Pascual, Manuel Seco, Juan Pablo Fusi, Mario Vargas Llosa, Víctor García de la Concha, Manuel Seco o Ignacio Bosque, y otros académicos y especialistas, desgranan retos, dificultades y contribuciones de la Real Academia Española.
El 25 de noviembre de 2013 se celebró la presentación de este catálogo en la sede de la Fundación BBVA. En este acto participaron, con una serie de conferencias, los académicos Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque y Darío Villanueva.
La lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española. Comisariado y dirección a cargo de Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron. Madrid: Real Academia Española, 2013.
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